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Culturas mexicanas septiembre 3, 2007

Filed under: Evolución — alexiagm @ 4:11 am

La evolución de las civilizaciones mesoamericanas es larga y complicada. Para entender mejor esa historia, los especialistas la han dividido en tres periodos, tres épocas en que los pobladores de la región comparten más o menos el mismo nivel de desarrollo cultural. Estos periodos son:

•          El Formativo o Preclásico abarca desde 1800 a.C., cuando se extienden las aldeas agrícolas permanentes, hasta 200 d.C. Llegada de las primeras civiliaciones.

•          El Clásico abarca del año 200 al 800. Es el tiempo de esplendor de numerosas ciudades independientes (por eso las llamamos, como a las griegas, ciudades-Estado), en las que se construyeron grandes centros ceremoniales.

Hacia el año 200 a.C. en varias regiones de Mesoamérica, se inicia el desarrollo de grandes civilizaciones urbanas. Los centros ceremoniales se multiplicaron y las artes y las técnicas alcanzaron un esplendor impresionante. Es la época en que florecen, entre otras, la civilización maya, la zapoteca y la de los pobladores de Teotihuacan. En esta época, la organización de la sociedad se volvió más complicada. Al lado de los guerreros-sacerdotes surgieron los funcionarios encargados de impartir justicia y de recaudar tributos, comerciantes que viajaban largas distancias y artesanos de gran especialización. La religión ocupaba el lugar central de la vida y en torno a ella giraban las demás actividades.                 

•          El Postclásico comprende desde el año 800 hasta la conquista de los españoles en 1521. Al principio de este periodo, las ciudades más importantes de Mesoamérica fueron abandonadas o destruidas. Después se fundaron otras y finalmente surgió el gran señorío mexica, que dominaba gran parte de Mesoamérica a principios del siglo XVI, cuando Europa y América entraron en contacto. Se caracteriza por su espiritu militarista.

El fenómeno que caracteriza al Postclásico es la invasión de Mesoamérica por pueblos seminómadas que provenían del norte, de la vasta extensión de Aridoamérica. Estos pueblos se asentaron en Mesoamérica, se mezclaron con los antiguos pobladores y asimilaron muchos elementos de las culturas Clásicas. En esta época se desarrollaron las técnicas para fundir y trabajar metales como oro, plata y cobre. Estas técnicas se inventaron en la región andina y probablemente llegaron a Mesoamérica a través de comerciantes que navegaban por las costas del Océano Pacífico. Aunque los pueblos del Postclásico fueron artesanos maravillosos, no utilizaron los metales con fines prácticos, sino únicamente en la fabricación de joyas y adornos.  

 

Periodo Preclásico

Los olmecas 

 

En las selvas de lo que ahora son Veracruz y Tabasco, hacia el año 1200 a.C. se establecieron los olmecas, que formaron la primera gran cultura mesoamericana. La región es muy favorable para la agricultura. Así se pudo sostener una población numerosa, que estableció centros religiosos como los encontrados en San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes.

Los olmecas fueron notables escultores. Tallaron en jade figuras humanas de unos cuantos centímetros, pero también enormes figuras de piedra:  cabezas de más de dos metros, altares y columnas labradas.  

La arquitectura de los olmecas tuvo una gran influencia, pues fueron los primeros que construyeron centros ceremoniales, diseñados de manera que tuvieran una determinada orientación en relación con ciertos astros.

Los centros ceremoniales estaban separados de las aldeas o los barrios donde vivía la gente. En los centros religiosos vivían únicamente los gobernantes, los sacerdotes y sus sirvientes. El pueblo se reunía en el centro sólo para las celebraciones religiosas y militares.

Hacia el año 300 a.C. los centros ceremoniales olmecas ya habían sido abandonados por sus pobladores, sin que sepamos qué provocó ese hecho. Sin embargo, para entonces ya se había difundido la influencia de la que muchos historiadores llaman cultura madre de Mesoamérica.

 

Periodo Clásico

Los mayas

Esta civilización ocupó una extensa región que incluye en nuestro país a los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Chiapas, así como buena parte de Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. 

En el apogeo del periodo Clásico, el corazón de la zona maya fue el triángulo que tiene como vértices a Palenque (Chiapas), Tikal (Guatemala) y Copán (Honduras). Ahí prosperó una población numerosa que practicaba la agricultura quemando el bosque para aprovechar las húmedas tierras de origen volcánico.

Los mayas crearon un avanzado sistema de escritura, que ha sido descifrado poco a poco en las décadas recientes. La escritura era utilizada para registrar las hazañas guerreras de los gobernantes, para anotar la cuenta del tiempo y también con propósitos religiosos. 

El movimiento de los cuerpos celestes y la medición del tiempo interesaban muchísimo a los mayas. Organizaron un calendario sumamente preciso, que utilizaban no sólo para medir el tiempo, sino también para predecir las fechas que según sus creencias serían propicias o desdichadas para los hombres.  Daban un valor a las cifras según su posición y utilizaban el cero, lo que permitía calcular magnitudes muy grandes.

El interés de los mayas en el tiempo se refleja en numerosas estelas labradas. Estas grandes losas, que se colocaban verticalmente, conmemoraban fechas especiales y son una de las mejores fuentes de información utilizadas por los historiadores.                

A finales del Clásico, las ciudades mayas sufrieron una enorme catástrofe y fueron abandonadas.  Al sucumbir las ciudades del sur, una nueva y brillante etapa de la cultura maya se desarrolló después en el norte de la península de Yucatán, sobre todo en las ciudades de Chichén Itzá, Uxmal y Mayapán.

 

Los zapotecas

Desde épocas muy remotas, los zapotecas se establecieron en los valles centrales del estado de Oaxaca. Construyeron represas y canales de riego y desarrollaron una agricultura muy variada, que a principios del Clásico daba sustento a numerosas aldeas. El corazón de esta zona era el centro ceremonial de Monte Albán. Es un conjunto de pirámides y plataformas que circunda a una enorme explanada, en la que se encuentra un extraordinario observatorio astronómico. Monte Albán estaba dedicado al culto de misteriosos dioses y a la celebración de las victorias militares de este pueblo.

Los zapotecas desarrollaron un sistema completo de escritura, en el que se combinan la representación de ideas y la de sonidos. Esta escritura ha sido descifrada sólo parcialmente.

Hacia el año 800, el esplendor de Monte Albán terminó bruscamente, al igual que en otras ciudades del Clásico. La cultura zapoteca continuó en los valles de Oaxaca y siglos después los mixtecas, que vivían en las serranías al norte y al este de Monte Albán, invadieron los valles y sostuvieron una larga lucha con los zapotecas.

Los mixtecas establecieron sus propios centros religiosos. Desarrollaron un estilo de cerámica con mucho colorido y elaboraron códices muy bellos, que narran historias de los grandes jefes de sus señoríos.Los asombrosos centros ceremoniales de esta época, sus templos y pirámides, tumbas y palacios, nos dan una idea de lo importante que era la religión en las sociedades clásicas.

La construcción de esos centros ceremoniales tenía como finalidad obtener el favor de las deidades, que según las creencias de aquellos pueblos, gobernaban la vida de los hombres y los cíclos de la naturaleza. En ese periodo hubo, además, notables avances en ciencias como las matemáticas y la astronomía, se crearon complicados sistemas de escritura y prosperó la herbolaria, que estudia las propiedades benéficas o dañinas de las plantas. Las técnicas para trabajar la piedra y el barro alcanzaron su punto más alto; las paredes de los centros ceremoniales se cubrieron de pinturas y relieves. 

La más antigua e influyente de las civilizaciones clásicas fue la de Teotihuacan.

Cuando terminó el dominio de Teotihuacan, ningún pueblo logró establecer una influencia cultural y política que abarcase toda Mesoamérica. La prosperidad de otras civilizaciones Clásicas duró unos 200 años más, pero en regiones que tenían poca comunicación entre sí. Ese fue el caso de los mayas del sur y los zapotecas.

También subsistieron señoríos avanzados en el Altiplano, como los de Cholula y Xochicalco; en el norte de Veracruz floreció el centro ceremonial de El Tajín y en los estados de Nayarit, Jalisco y Colima se desarrolló la que los historiadores llaman cultura de Occidente.

Este fue el último esplendor de las culturas clásicas. Para el siglo IX todos los grandes centros ceremoniales habían sido destruidos o abandonados. Se inició entonces una época de grandes migraciones y mezclas de pueblos, de desorden y guerras, que sólo terminaría con el establecimiento de una nueva civilización dominante: la de los toltecas de Tula.

 

Periodo Postclásico

Los toltecas 

Varias oleadas de invasores del norte se asentaron en Mesoamérica desde finales del Clásico. De todos los grupos recién llegados, el más importante fue el que dio origen al señorío tolteca de Tula. Los invasores se mezclaron con la población de los valles del actual estado de Hidalgo y hacia el año 1050 habían convertido a Tula en una gran ciudad, capital de un imperio que dominaba el centro de México y que extendía su influencia a regiones muy alejadas.

  En su época de apogeo, Tula llegó a tener unos 40 mil habitantes que practicaban la agricultura utilizando pequeños sistemas de represas y canales, porque en esa región las lluvias no son abundantes.

El centro ceremonial de Tula tiene pirámides, habitaciones y juegos de pelota. Se distinguen ahí grandes figuras de guerreros, llamados Atlantes, y se construyó por primera vez el macabro tzompantli, un muro en el que se colocaban las cabezas de los sacrificados.

La guerra adquirió entre los toltecas mayor importancia que la que ya tenía en las culturas del Clásico. Es en Tula donde aparecen los militares profesionales, organizados en sectas o hermandades que se identificaban con ciertos animales: los guerreros águilas, jaguar o coyote. También hay evidencia de que aumentó el número de los sacrificios humanos,sobre todo el de cautivos de guerra.                      

                        Los toltecas extendieron su influencia no sólo mediante la guerra, sino también a través del comercio. En Tula, como en Teotihuacan, se trabajaba la obsidiana y la cerámica. Sus artesanos tenían la fama de producir los objetos más bellos y complicados de Mesoamérica.

El final de Tula se parece al de Teotihuacan. Hacia 1170 la ciudad y su centro ceremonial fueron saqueados y semidestruidos. Sin embargo, la influencia de los toltecas sobrevivió en varios sitios. El ejemplo más notable de la influencia tolteca está en Chichén Itzá, Yucatán, situada a más de 1000 km de Tula y cuya arquitectura y representaciones religiosas se parecen extraordinariamente a las de la capital tolteca.  

Los aztecas

Hacia el año de 1300, los aztecas fueron la última tribu del norte árido en arribar a Mesoamérica. Eran un pueblo pobre y atrasado y fueron mal recibidos por los habitantes de los señoríos de origen tolteca ya establecidos en el Valle de México. 

Los aztecas vagaron durante años, según cuenta la leyenda, en busca de la señal en donde debían fundar su ciudad, ésta era un águila y una serpiente luchando sobre un nopal. Fueron los constructores de importantes centros ceremoniales como Tenochtitlan y fueron un pueblo extremadamente bélico. Desarrollaron un calendario muy preciso e importante.

 

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